Seguro que a estas alturas del lunes ya tienen noticia de un reportaje publicado en el New York Times, que nos pone a la altura del betún e incluso un poco más abajo y más oscuros. Rodríguez Zapatero tiene que estar refocilándose hasta la extenuación donde quiera que se halle, con la cantidad de veces que oyó aquello de que la imagen de España se forjaba en Cuba, Venezuela y si usted me apura en el Irán de Amehdineyad.
Arquero Público nueva
Acompaña al reportaje una galería fotográfica que podría haber sido tomada en la frontera yanqui-chicana, en una favela brasilera o en los suburbios de droga y olvido de este autoproclamado Primer Mundo. Pero no, son de aquí, y de ahora, en cualquier barrio de aquello que un día llamamos clase media.
Sin embargo, lo verdaderamente llamativo es que esas fotos reflejan no solo la realidad que tenemos, sino la que teníamos. También en la etapa de la "opulencia española" había gente que no tenía para comer, ni donde caerse muerta. Solo que entonces, no había quien tuviera interés en retratarnos así, y si lo hubiera hecho no le habríamos dado pábulo. Somos así cuando tenemos el estómago lleno.
Y no me agradezcan a mí el apunte, sino al director de este programa, Arturo Criado, de quien he tomado prestada la idea. Él sabe dónde.
