La semana acaba con alegría en los mercados. Una alegría desbordada, que no veíamos desde hacía meses. Al menos, en la Bolsa de Madrid, que hoy ha recuperado el resorte de los 7.500 puntos, un nivel que no marcaba desde el pasado 12 de abril.
Además, la prima de riesgo continúa por segundo día consecutivo por debajo de los 500 puntos básicos. Según los analistas, 2 son los factores que están llevando a los inversores a decantarse por las compras.
El primero es que dan por descontado que en otoño habrá nuevo rescate.
El segundo, lo de siempre: una frase mágica. Si esta crisis está sirviendo para algo es para demostrar que hay palabras que pueden determinar el futuro de un país. Lo vimos a finales de julio cuando el presidente del BCE prometió hacer todo lo que estuviera en su mano para salvar el euro. Lo volvimos a ver pocos días después, cuando Draghi condicionó ese “todo” a que los países pidieran ayuda. Y hoy, lo constatamos.
Esta vez el bálsamo es una declaración de Angela Merkel. La canciller alemana vuelve a demostrar quién manda realmente, si no en Europa, sí -al menos- en los movimientos de los mercados. Una óla frase de Merkel apoyando el plan de Draghi ha bastado para calmar, al menos de momento, a los inversores. Ni los dimes y diretes que hoy nos llegan desde Finlandia sobre una posible ruptura del euro han aguado este viernes festivo en los mercados.
